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Revisado en España el 16 de diciembre de 2017
Tenemos una visión de la historia universal modelada por los textos que hemos leído y éstos tienden a ser eurocéntricos. Así, por ejemplo, pasamos de una Edad Antigua centrada en Grecia y Roma, a una Edad Media que empieza con la caída de Roma y con las invasiones bárbaras, que se caracteriza por el feudalismo y por el arte románico y que da paso a una Edad Moderna que empieza con el descubrimiento de América y que termina con la Revolución Francesa. Esta visión de la historia universal pasa por alto el papel, muchas veces determinante, que han tenido en la historia de la Humanidad acontecimientos ocurridos en Oriente (como la aparición de las primeras ciudades, el nacimiento de la agricultura, las primeras grandes rutas comerciales, el origen de las grandes religiones actuales, la expansión de los mongoles, etc.). Otros acontecimientos de menor importancia, como la influencia de los intereses coloniales de los países europeos durante la Primera Guerra Mundial, o el papel de las regiones productoras de petróleo durante la Segunda Guerra Mundial, apenas se consideran en la mayoría de los libros de historia.

Una de las partes del libro que me han parecido más interesantes es la que describe el papel de los países de Oriente Próximo durante la Guerra Fría. También es muy interesante el análisis de la situación actual, en la que el gas y el petróleo han proporcionado a Oriente los recursos para dotarse de una buena red de infraestructuras y de telecomunicaciones que, a su vez, están reactivando el comercio de la región y que, según vaticina el autor, van a llevar al mundo a conocer en los próximos años un nuevo desplazamiento del protagonismo desde Occidente a Oriente.

En definitiva, se trata de una libro muy interesante que, a mi modo de ver, tiene el defecto de ser excesivamente crítico con el liderazgo que ejercen los Estados Unidos en el mundo actual.
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